La noche del 6 de marzo de 1972 se derrumba un edificio de diez pisos en la calle Capitán Arenas de Barcelona. En el siniestro pierden la vida dieciocho personas. Se intenta desviar la atención de la opinión pública diciendo que la explosión está relacionada con un grupo de extrema derecha. La intención: esconder una explosión de gas natural, de reciente y todavía deficiente implantación, que está sustituyendo el gas ciudad, un producto mucho menos eficiente y más contaminante. Este caso puso de manifiesto la carencia de libertad de prensa y la intervención del sector energético sobre los medios de comunicación. Desgraciadamente, los siguientes años hubo otras explosiones; la compañía Gas Natural no pudo negar que su nuevo producto, el gas natural, era el responsable. Santiago Vilanova, que entonces era periodista y siguió todo el caso, acabó procesado por criticar el indulto real a todos los encausados por aquellas explosiones y por el sobreseimiento de los sumarios abiertos. Ningún juicio oral nunca pudo explicar los orígenes de las explosiones, frustrando los derechos de los familiares de las víctimas.
Pensar Barcelona
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Pensar Barcelona. Ideologies d’una ciutat global estudia los cimientos ideológicos que redefinieron Barcelona durante los años ochenta y orientaron la ciudad hacia la actual economía del turismo, la cultura y los servicios y, por lo tanto, de la gentrificación, la masificación, el encarecimiento de la vivienda, la precarización del trabajo y la ineficacia de las políticas públicas.
