La noche del 6 de marzo de 1972 se derrumba un edificio de diez pisos en la calle Capitán Arenas de Barcelona. En el siniestro pierden la vida dieciocho personas. Se intenta desviar la atención de la opinión pública diciendo que la explosión está relacionada con un grupo de extrema derecha. La intención: esconder una explosión de gas natural, de reciente y todavía deficiente implantación, que está sustituyendo el gas ciudad, un producto mucho menos eficiente y más contaminante. Este caso puso de manifiesto la carencia de libertad de prensa y la intervención del sector energético sobre los medios de comunicación. Desgraciadamente, los siguientes años hubo otras explosiones; la compañía Gas Natural no pudo negar que su nuevo producto, el gas natural, era el responsable. Santiago Vilanova, que entonces era periodista y siguió todo el caso, acabó procesado por criticar el indulto real a todos los encausados por aquellas explosiones y por el sobreseimiento de los sumarios abiertos. Ningún juicio oral nunca pudo explicar los orígenes de las explosiones, frustrando los derechos de los familiares de las víctimas.
Ucrania/Donbass: Una renovada Guerra Fría
18,00€Ucrania es un país dividido. Desde la disolución soviética y la independencia de Ucrania en 1991, el este y el sur del país es mayoritariamente prorruso mientras que el oeste y el norte es prooccidental. En el este se habla ruso, la identidad se vincula a la industria, a las ciudades, a la Iglesia Ortodoxa rusa. Por el contrario, en el oeste predomina el idioma ucraniano y la identidad está ligada a la agricultura y al campo.
